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Si evalúas, ¿etiquetas?

Actualizado: 8 ago 2023

¿Por qué valorar las altas capacidades? ¿No es eso etiquetar? En este nuevo post, Elena Couceiro, periodista entrevistando a Mónica Cerrada, nos explica la importancia de detectar las Altas Capacidades.

Evaluar es fundamental para conocer las necesidades de cada uno
Diversidad y adolescencia

Y hablamos de la importancia de detectar (no hablamos de diagnóstico porque, como señala Mónica Cerrada, psicóloga, creadora de PsicoEducaOn y madre de dos peques con altas capacidades, “no se trata de ningún tipo de trastorno que esté incluido en el DSMV (Manual Diagnóstico u Estadístico de Desórdenes Mentales) o en el CIE10 (Clasificación Internacional de Enfermedades)”. También abordamos el miedo a las etiquetas, la presión social contraria a la valoración de altas capacidades y, sobre todo, los muchos beneficios que su detección tiene para nuestros peques y para nosotros como familia.


El miedo a etiquetar vs el riesgo de no entender

“Sabemos que muchas veces surgen reticencias derivadas del propio concepto de altas capacidades que está presente en el “imaginario popular”, de tal forma que pensar en ello para muchas familias supone arriesgarse a que su peque cargue con la etiqueta de “ser muy listo”, “ser un empollón”, “ser un genio”, “todo se le da bien” y, en el peor de los casos, “raro”, “friki” o “antisocial””, señala Mónica Cerrada, que considera que este miedo es lícito. Sin embargo, no debemos olvidar que, desgraciadamente, nuestros hijos ya cargan con esa etiqueta puesta desde fuera y, en realidad, ellos mismos se creen bichos raros. Maque Salcedo de Prado, de EducaPassion, reconoce en un post de Instagram que: “quizá no te lo has planteado nunca, pero tu hijo se siente diferente a los demás desde que tiene uso de razón”. Beatriz Belinchón, en su cuenta de Instagram @hijos_con_altas_capacidades dice en un post algo que nos ha pasado, seguramente, en todas nuestras casas: nuestros hijos e hijas “se saben distintos desde mucho antes de poder/saber verbalizarlo a los adultos o niños de su edad” Mónica Cerrada insiste en esa idea: “Los propios niños/as se sienten diferentes al resto, y sin una identificación adecuada estamos contribuyendo a perpetuar ese sentimiento de diferencia desde la incomprensión y la renuncia a expresarse tal y como son por miedo a ser rechazados, a veces incluso por su familia así como por el entorno de amigos/as y compañeros/as del cole (masking o camuflaje para sentirse aceptado)”.


Y no solo los peques, las familias también notamos que son diferentes y no terminamos de entender bien qué pasa: “La mayoría de las familias se dan cuenta de que su hijo/a es diferente a los demás desde muy temprana edad. Tienen la “intuición” de que hay características personales que lo hacen distinto, bien porque no duerme como los bebés de las otras familias, bien porque su estado de alerta y actividad es mayor, bien porque empieza a andar a una edad muy temprana o porque protesta cada vez que hay que ponerle un cuello alto”. Como señala Mónica, ante este miedo a las etiquetas “la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿obviar la realidad que vive nuestro peque nos va a permitir ayudarlo?”. La respuesta está clara, ¿no os parece?


Cuanto antes se identifiquen las altas capacidades, mejor

Además, cuanto antes se identifiquen las altas capacidades de nuestro peque, mejor. Como señala Mónica, “dado que las altas capacidades no dejan de ser un potencial tal como señalábamos en nuestro post anterior, cuanto antes tengamos claridad sobre su identificación antes podremos ofrecer lo que su cerebro necesita y remar a favor de su máxima potencialidad”. Es más, abunda la creadora de PsicoEducaOn, “si tenemos en cuenta que la plasticidad cerebral es mucho mayor en los primeros años de vida (hasta los 6-8 años aprox.), esta detección temprana nos permitirá actuar de manera específica según las necesidades concretas de nuestro peque”.

Como dice Beatriz Belinchón en su post de Instagram, “las altas capacidades no desaparecen, no se esfuman y cada día que los adultos proyectan sus miedos en los niños o niñas, es tiempo que ellos siguen buscando una respuesta a todas sus dudas”.


El beneficio principal: entenderlos (y que se entiendan) mejor y buscar los apoyos adecuados

Además, la identificación de las altas capacidades de nuestros hijos nos ayudará a buscar ayuda adecuada y unir fuerzas con “psicólogos especialistas y redes de apoyo como nuestra asociación”, que son, subraya Cerrada, “un rayo de luz en la oscuridad que, a priori, nos podría parecer la identificación”. Unido a la búsqueda de ayuda y apoyos adecuados, Mónica Cerrada apunta a uno de los principales beneficios que podremos obtener las familias: entender y abordar “una crianza que a menudo las familias describen como “intensa” por las propias características de los niños/as con altas capacidades”. Esto nos suena muchísimo, ¿verdad?.

Sin duda, “con la valoración positiva de altas capacidades sobre la mesa, podremos apoyar el desarrollo psico-socioemocional de nuestro peque porque podremos entenderlo desde sus procesos concretos” y satisfacer “sus necesidades educativas específicas”, una satisfacción que, como bien sabemos las familias “el sistema, a menudo, no es capaz de ofrecernos, por lo que tendremos que luchar y pelear”.

Beneficios para una sociedad diversa

Los expertos suelen coincidir en que hay muchos niños y niñas con altas capacidades no detectadas. Por eso, se podría decir que el hecho de que nos embarquemos en el proceso de evaluación también tiene beneficios sociales, porque se descubren y potencian talentos, se defiende y reconoce la diversidad, se respetan los derechos y necesidades de muchísimos peques y se contribuye a la normalización frente a prejuicios dañinos. Y además se unen más esfuerzos en la pelea por el reconocimiento de las necesidades educativas específicas del alumnado con altas capacidades. Porque también en la sociedad, como siempre dice EducaPassion, “cuanto más se les conozca, mejor se les atenderá”.

Detectar para crecer mejor

Beatriz Belinchón lo explica así de bonito en su citado post: “Cada vez estoy más convencida de que al decirle al niño o niña que es altas capacidades le libera, le ayuda, le sana y le ayuda a poner cada ficha en su puzzle”

En definitiva, concluye Mónica Cerrada, “aun con la incertidumbre que podría generar la propia identificación en un principio, a partir de ese momento, se abre un intenso y maravilloso camino de crecimiento, acompañamiento y comprensión de la realidad de nuestros hijos e hijas”.


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